Año XI - N° 142
- Julio de 2006 -
 
 
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  Huertos y Jardines / BROMELIACEAS
  Ornamentales a la Sombra
  La plantas de la familia de las bromeliáceas requieren bajo mantenimiento y pueden ser una solución para aportar color en aquellos lugares adonde no llega la luz del sol.
  Por Francisco Leloir, Ingeniero Agrónomo Fotos: Pablo Puente
 
   
 

SON VARIAS las razones que despiertan el interés por las bromeliáceas, un amplio grupo de plantas ornamentales. Sus tamaños, colores y formas son diversos cuando se decide la decoración de jardines con sectores sombríos, frecuentes en la ciudad cuando, por ejemplo, el espacio verde ocupa los pulmones de manzana rodeados de departamentos altos que proyectan sombras importantes.
Otras veces se trata de espacios densamente arbolados donde la mayoría de las plantas heliófilas (que necesitan sol) no encuentran un ambiente apropiado.
En ambas situaciones las plantas pertenecientes a la familia de las bromeliáceas pueden ser una alternativa útil.
l Bajo mantenimiento. Además de ser ornamentales, en su mayoría de origen centro y sudamericano, estas plantas requieren un mantenimiento mínimo. Conocimos un jardín en plena ciudad de Adrogué donde Gabriel Mirón, su responsable, comentó que su extenso jardín realmente “se cuida solo”.
l El riego. La mayoría de las bromeliáceas cuenta con una estructura llamada cisterna o copa vegetal central capaz de recibir y almacenar el agua de lluvia o de riego, asegurando su provisión posterior, así como su nutrición mineral. Dicho depósito constituye un sistema de extraordinaria estabilidad y, además, puede contener un sistema ecológico de notable biodiversidad. Supera a otros depósitos naturales de agua, como pueden ser los charcos que pueden desaparecer rápidamente durante períodos de sequía.
l Cincuenta formas comerciales. Muchas de ellas son especies autóctonas, como las diversas tillandsias, emparentadas con los conocidos “claveles del aire”. Las bromeliáceas pueden ser desde muy pequeñas hasta inmensas como las tilandsias “máxima”, que son epífitas de más de un metro de diámetro, legítimo orgullo del dueño de casa.
Los colores no sólo se dan en las espectaculares inflorescencias, sino también en un original cromatismo del follaje. Es el caso de los difundidos “nidularium”, en realidad neoregelias, cuya copa central puede ser roja y muy brillante. Esta característica varía en las numerosas formas híbridas comerciales.
l Macetas a veces innecesarias. El grupo requiere de envases mínimos y, si fuere el caso, sus macetas pueden ser los mismos árboles y arbustos que le dan soporte. Puede recurrirse a troncos secos de retama y hasta estructuras metálicas como el hierro forjado, que suman la posibilidad de crear formas dentro de los más diversos estilos artísticos. Así, el espacio puede ser aprovechado muy eficientemente no sólo en su piso y paredes, ya que también pueden llevar el verde a planos en alturas variables como son las llamadas suspensiones.
l Las plantas que al aire libre no se riegan. Las bromeliáceas epífitas almacenan el agua de lluvia entre su follaje y en la copa central. Lo mismo sucede con los nutrientes, de manera que prácticamente no es necesario regarlas cuando se las cultiva al aire libre. El agua es retenida en dichos reservorios con gran eficiencia, de manera que también son muy útiles cuando se piensa en términos de la economía del agua en el planeta.
Su carácter suculento les permite resistir períodos de estrés hídrico, llegado el caso.
l Interior de departamentos. En ellos basta con abastecer periódicamente su copa-cisterna con agua y un fertilizante. Así, durante la estación de crecimiento, desde setiembre a marzo, puede utilizarse un fertilizante líquido de uso general, como es el triple quince, o bien un diez-cinco-veinte, mezclando una tapita del fertilizante por cada litro de agua. Durante el invierno, con días más cortos y temperaturas menores, puede aplicarse a las bromeliáceas cultivadas en el interior, el fertilizante casa cuarenta y cinco o sesenta días.
l En el jardín. Las bromeliáceas, en su mayoría poco exigentes en lo que a luz se refiere, pueden asociarse con otras plantas que se cultivan a la sombra, tales como helechos, calas, cañas de ámbar, palmeras, orquídeas, azaleas, algunas cactáceas tropicales, heliconias y filodendron, entre otras. Así se logran composiciones exhuberantes, de tipo tropical, a veces usados en Buenos Aires.
l Su fijación en los troncos. Aún sobre árboles vivos como ceibos, tipas y patas de buey, las raíces de las bromeliáceas se adhieren fuertemente a sus soportes. Sustancias como los mucílagos aseguran su adherencia y cohesión a tal punto que, en algunos casos, puede resultar difícil desprenderlos llegado el caso. Por supuesto que los vientos u otros agentes agresivos no logran desplantarlos
Los soportes metálicos -como rejas- o de madera, son aprovechados por estas plantas, a veces estoloníferas que van ocupando el espacio disponible.
l El agua en la cisterna no se descompone. Conviene destacar que el agua almacenada en la copa no se altera pues la planta produce sustancias como las enzimas y otras que mantienen el agua en su interior, estable e higiénica.
l La multiplicación. Si bien también se utiliza la flor y sus semillas, la tarea queda reservada para los trabajos de mejoramiento genético. En el jardín las bromelias se multiplican fácilmente por división de matas adultas y/o separación de retoños. A veces, dicha separación es manual, o bien, puede utilizarse una herramienta afilada como puede ser la tijera de podar.
l Una división de matas. Primero debe volcarse toda el agua almacenada en los reservorios de la planta selecta, inclinándola a noventa grados sobre una rejilla. Su/s hijuelo/s deben haber alcanzado un desarrollo suficiente. La época ideal es primavera-verano.
l El substrato. Debe poseer buena aireación. Puede utilizarse, en partes iguales turba común, de cárex o sphagnum, pinocha o resaca de río, humus o mantillo y corteza de árbol. Estas plantas viven en bosques y montañas húmedas, en densos matorrales, con valores de pH de 5,6 a 5,8. Es decir que el medio es algo ácido y en la naturaleza los minerales son provistos por el polvo atmosférico. En condiciones artificiales, puede también cultivarse en perlita hortícola.
l Las tres subfamilias de las bromeliáceas. Se trata de las Pitcarnioideas, que comprenden el género Dyckia, las Tillandsioideas (con los géneros Tillandsiua, Guzmania) y Vriesia. En las Bromelioideas se encuentran los Nidularium, Neoregelia, Cryptanthus, Aechmea, Billbergia y Ananas, entre otros.
l Las “hojas” de las bromeliáceas. Son, en realidad, filodios, pecíolos dilatados, muy envainadores del pseudotallo. Al abrazarlo generan el espacio llamado cisterna, donde se almacena el agua de lluvia y que permite un cultivo libre de mantenimiento.
l Temperaturas. Se mencionan las de 17-20ºC como las más favorables para el grupo que, por otro lado, soportan las heladas de la provincia de Misiones.
l La edad de floración. Entre tres y cinco años las plantas suelen formar sus flores, contados a partir de la siembra. Luego de florecer, la planta madre se agota, pero ha generado hijuelos o retoños que pueden ser separados de ella. Por ello, se caracteriza al grupo como plantas monocárpicas. Los hijuelos florecen el primer año.u

   
 
  los populares “claveles del aire” pueden instalarse sobre ramas o soportes inertes.
   
 
  Bromelias Alcantarea imperialis y Aechmea caudata (con infloresecencias amarillas).
   
 
 
 
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