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SON VARIAS las razones que despiertan el interés
por las bromeliáceas, un amplio grupo de plantas ornamentales.
Sus tamaños, colores y formas son diversos cuando se decide
la decoración de jardines con sectores sombríos, frecuentes
en la ciudad cuando, por ejemplo, el espacio verde ocupa los pulmones
de manzana rodeados de departamentos altos que proyectan sombras
importantes.
Otras veces se trata de espacios densamente arbolados donde la mayoría
de las plantas heliófilas (que necesitan sol) no encuentran
un ambiente apropiado.
En ambas situaciones las plantas pertenecientes a la familia de
las bromeliáceas pueden ser una alternativa útil.
l Bajo mantenimiento. Además de ser ornamentales, en su mayoría
de origen centro y sudamericano, estas plantas requieren un mantenimiento
mínimo. Conocimos un jardín en plena ciudad de Adrogué
donde Gabriel Mirón, su responsable, comentó que su
extenso jardín realmente “se cuida solo”.
l El riego. La mayoría de las bromeliáceas cuenta
con una estructura llamada cisterna o copa vegetal central capaz
de recibir y almacenar el agua de lluvia o de riego, asegurando
su provisión posterior, así como su nutrición
mineral. Dicho depósito constituye un sistema de extraordinaria
estabilidad y, además, puede contener un sistema ecológico
de notable biodiversidad. Supera a otros depósitos naturales
de agua, como pueden ser los charcos que pueden desaparecer rápidamente
durante períodos de sequía.
l Cincuenta formas comerciales. Muchas de ellas son especies autóctonas,
como las diversas tillandsias, emparentadas con los conocidos “claveles
del aire”. Las bromeliáceas pueden ser desde muy pequeñas
hasta inmensas como las tilandsias “máxima”,
que son epífitas de más de un metro de diámetro,
legítimo orgullo del dueño de casa.
Los colores no sólo se dan en las espectaculares inflorescencias,
sino también en un original cromatismo del follaje. Es el
caso de los difundidos “nidularium”, en realidad neoregelias,
cuya copa central puede ser roja y muy brillante. Esta característica
varía en las numerosas formas híbridas comerciales.
l Macetas a veces innecesarias. El grupo requiere de envases mínimos
y, si fuere el caso, sus macetas pueden ser los mismos árboles
y arbustos que le dan soporte. Puede recurrirse a troncos secos
de retama y hasta estructuras metálicas como el hierro forjado,
que suman la posibilidad de crear formas dentro de los más
diversos estilos artísticos. Así, el espacio puede
ser aprovechado muy eficientemente no sólo en su piso y paredes,
ya que también pueden llevar el verde a planos en alturas
variables como son las llamadas suspensiones.
l Las plantas que al aire libre no se riegan. Las bromeliáceas
epífitas almacenan el agua de lluvia entre su follaje y en
la copa central. Lo mismo sucede con los nutrientes, de manera que
prácticamente no es necesario regarlas cuando se las cultiva
al aire libre. El agua es retenida en dichos reservorios con gran
eficiencia, de manera que también son muy útiles cuando
se piensa en términos de la economía del agua en el
planeta.
Su carácter suculento les permite resistir períodos
de estrés hídrico, llegado el caso.
l Interior de departamentos. En ellos basta con abastecer periódicamente
su copa-cisterna con agua y un fertilizante. Así, durante
la estación de crecimiento, desde setiembre a marzo, puede
utilizarse un fertilizante líquido de uso general, como es
el triple quince, o bien un diez-cinco-veinte, mezclando una tapita
del fertilizante por cada litro de agua. Durante el invierno, con
días más cortos y temperaturas menores, puede aplicarse
a las bromeliáceas cultivadas en el interior, el fertilizante
casa cuarenta y cinco o sesenta días.
l En el jardín. Las bromeliáceas, en su mayoría
poco exigentes en lo que a luz se refiere, pueden asociarse con
otras plantas que se cultivan a la sombra, tales como helechos,
calas, cañas de ámbar, palmeras, orquídeas,
azaleas, algunas cactáceas tropicales, heliconias y filodendron,
entre otras. Así se logran composiciones exhuberantes, de
tipo tropical, a veces usados en Buenos Aires.
l Su fijación en los troncos. Aún sobre árboles
vivos como ceibos, tipas y patas de buey, las raíces de las
bromeliáceas se adhieren fuertemente a sus soportes. Sustancias
como los mucílagos aseguran su adherencia y cohesión
a tal punto que, en algunos casos, puede resultar difícil
desprenderlos llegado el caso. Por supuesto que los vientos u otros
agentes agresivos no logran desplantarlos
Los soportes metálicos -como rejas- o de madera, son aprovechados
por estas plantas, a veces estoloníferas que van ocupando
el espacio disponible.
l El agua en la cisterna no se descompone. Conviene destacar que
el agua almacenada en la copa no se altera pues la planta produce
sustancias como las enzimas y otras que mantienen el agua en su
interior, estable e higiénica.
l La multiplicación. Si bien también se utiliza la
flor y sus semillas, la tarea queda reservada para los trabajos
de mejoramiento genético. En el jardín las bromelias
se multiplican fácilmente por división de matas adultas
y/o separación de retoños. A veces, dicha separación
es manual, o bien, puede utilizarse una herramienta afilada como
puede ser la tijera de podar.
l Una división de matas. Primero debe volcarse toda el agua
almacenada en los reservorios de la planta selecta, inclinándola
a noventa grados sobre una rejilla. Su/s hijuelo/s deben haber alcanzado
un desarrollo suficiente. La época ideal es primavera-verano.
l El substrato. Debe poseer buena aireación. Puede utilizarse,
en partes iguales turba común, de cárex o sphagnum,
pinocha o resaca de río, humus o mantillo y corteza de árbol.
Estas plantas viven en bosques y montañas húmedas,
en densos matorrales, con valores de pH de 5,6 a 5,8. Es decir que
el medio es algo ácido y en la naturaleza los minerales son
provistos por el polvo atmosférico. En condiciones artificiales,
puede también cultivarse en perlita hortícola.
l Las tres subfamilias de las bromeliáceas. Se trata de las
Pitcarnioideas, que comprenden el género Dyckia, las Tillandsioideas
(con los géneros Tillandsiua, Guzmania) y Vriesia. En las
Bromelioideas se encuentran los Nidularium, Neoregelia, Cryptanthus,
Aechmea, Billbergia y Ananas, entre otros.
l Las “hojas” de las bromeliáceas. Son, en realidad,
filodios, pecíolos dilatados, muy envainadores del pseudotallo.
Al abrazarlo generan el espacio llamado cisterna, donde se almacena
el agua de lluvia y que permite un cultivo libre de mantenimiento.
l Temperaturas. Se mencionan las de 17-20ºC como las más
favorables para el grupo que, por otro lado, soportan las heladas
de la provincia de Misiones.
l La edad de floración. Entre tres y cinco años las
plantas suelen formar sus flores, contados a partir de la siembra.
Luego de florecer, la planta madre se agota, pero ha generado hijuelos
o retoños que pueden ser separados de ella. Por ello, se
caracteriza al grupo como plantas monocárpicas. Los hijuelos
florecen el primer año.u |